Re:medio


Prólogo

Solía haber sabios y sabias,
eruditos y escribas,
filósofas y filósofos,
curanderas y alquemistas,
cada cuál con sus aprendices, asociados, manos curtidas ayudando
a crear, cazar, recolectar
y tratar aquellos recursos necesarios para cada uno y su lugar.

Cada cuál con su camino, curiosidad adquirida y todo en servicio de la comunidad.

Piernas débiles con brazos de hierro, pieles sensibles al frío conteniendo hogueras dentro, mentes huecas que con una sonrisa persistían monotonía viendo al resto disfrutando y pagando de vuelta con otra sonrisa, por vigilar.

Había duros de oido rodeado de niños que no paraban de chillar, mudos creando música con un palo y cuerda expresando con sus manos lo que a otros les atragantaría el alma revelar.

Solía haber un sitio para todos, ya que en la variedad de experiencia residía lo que nos hacía únicos.

Y había una necesidad de todo, en ella una promesa implícita, una libertad. La de salir al mundo y explorarlo, satisfacer la curiosidad innata, porque en su ida y en su regreso, cada espíritu reconvenía en la comunidad como el afluente que acaba en río que luego llega al mar. Compartir lo que viste echando tu leña al fuego, un perpetuo aprendizaje que mantenía las llamas vivas, en una danza perezne que lo calentaba todo.

El discutirlo, debatirlo e integrarlo, consensuarlo y comprimirlo en una identidad compartida, divida pero interconectada en una imposibilidad.
Solo había una demanda. Que si cogías del pozo, eventualmente, te convirtieras en fuente. De donde cogieran otros.

Lo que das por lo que tomas. Aprender de otros y enseñar a otros a convertirte en equilibrio. Tu originalidad por la del resto, para hacer de un grupo de individuos, una hermandad.

El no tener que hacerlo todo para experimentarlo todo. O al menos todo lo que ya se ha experimentado.

El confiar en saber que el que salga a explorar el mundo va a volver y a contar su historia. El poder ser islas y aún sí, ser continentes.

Pero como todo tenía sitio, también la corrupción encontró un lugar. Un hueco, una grieta y de la sana tentación la mentira hizo un hogar.

¿Y si no cuento mi historia?
¿Y si me la invento?
¿Y si compito con el resto para ser el más original?

Así que alguien volvió y contó algo que nadie, ni ellos mismos, había visto jamas. Algo que no había experimentado, pero pensado, algo que no había sentido, pero que un futuro rodeado de gente, sonaba a algo que les haría especial.

Y en la creencia e inocencia de pensar que nadie se atrevería nunca, lo plausible contaminó un pozo, dio a nacer, de padre y madre la confusión y envidia, a un ser intangible que lo quería todo, alimentado por la ansía de no querer esperar a entender las cosas y preferir alterar la realidad.

Porque quién iba a hacer eso cuando lo que te hace especial es el hecho, de que lo que has experimentado, solo lo has hecho tú. Que tú has visto, que tú has sentido, lo que es solo tuyo y forzarte a expresarlo de un modo original, dibujarlo y recordarlo, retenerlo, hasta que otros confirman, te obligan, convencen, a aceptar su utilidad.

Da igual lo que sea.

Vergüenza, miedo, coraje, una lista interminable.

¿No has visto nada o crees haberlo visto todo?

Da igual.

Porque de todo se aprende y de ahí sales tú. De un suma y resta, de la diferencia con el resto, el debate consentido, compartido y sobretodo divertido. Hasta que cabe todo el mundo y todo el mundo vive junto en soledad.

Pero supongo que en un universo infinito, incluso la mentira siempre iba a ser verdad. La lección tenía que, debía, ser aprendida aunque el proceso quemará finales felices, corrompiera recuerdos y creará vicios, rompiera almas y cuerpos, envenenara el suelo y quemara raíces, dejando que un fuego que antes era benigno se descontrolara por querer poseer el control. Consumirlo todo aniquilando a su paso lo que con cuidado se había construido, mirando al presente como un premio que se gana, sin pensar en el coste.

Quizá si hubieran sabido que el coste serían tres mil años para que el aire, tierra y agua se limpiasen, desviciasen, equilibrasen para poder volver a albergarnos en sostenibilidad.

Quizá tres mil años o quizá incluso un poco más.

Lo que hubiera dado por hacer la corrupción visible. De hacer a todos alérgicos a lo dañino, no para prohibirlo, pero para sentirlo. Sentir el peso de la maldad y decidir si el sabor gusta, en vez de esparcirlo sin consecuencia y limpiar tu paladar con alguna otra mentira. De hacer comprender cómo aquello que se usa para controlar, te acaba controlando a ti. Que el proceso de limpiar algo requiere más esfuerzo que el envenenarlo. Hacer lo invisible, visible, hasta que ellos mismos decidan que el límite está en ti. No poder traspasar esa culpa, ocultarte en la duda, y vivir en eterna oscuridad. Esperando la luz de otros, para conseguirla apagar.

Mantener un equilibrio, en el que todo lo que no busca maltratar lo que es ajeno y en su justa medida, valga y sea digno de la curiosidad. Y que el llegar al demasiado sea un riesgo al que no quieras llegar.

Dar a la naturaleza una tiza, con la que dibuje líneas casi imperceptibles, no cadenas ni correas, solo puntos de retorno al que las quiera traspasar.

¿Quién tendría la osadía de creerse con poder de interrumpir lo concedido, ese libre albedrío? Pero si ellos pueden, otros también. Esa es la ley, y esa es la trampa.

Pero ningún es aislamiento, sobretodo alguien como yo, el que ya ha perdido la fé en que todo cambie, debería apretar el botón. Serán otros los que lo hagan, y el resto el que descubra si de verdad hay solución. Así que dejo aquí pieza, manuscritos, escritos, planos y esquemas y les dejo a otros usarlos para acabar lo que empecé. Porque al final entre todos, lo que único que decidimos, es la entropía de este mundo que ayudamos a crear.

Porque esa es tu labor Naiah. See Continente y contenido, de un todo, preservarlo sin juzgarlo, y en silencio esperar a ese día en el que puedas ayudarles a volver a empezar. Será tu comienzo junto al suyo. No eres hijo, ni hija, no tienes dueño, tú eres tus padres. Y con todo y del todo, aprenderás. Ahora duerme. El futuro te espera.

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